Descubre los mejores lugares que ver en el Algarve, un destino que siempre me ha enganchado y al que he vuelto muchas veces, sobre todo cuando mi hermano vivía en Faro y aprovechaba para pasar temporadas recorriendo la costa. Aquí te encuentras una sucesión de acantilados dorados, calas escondidas y playas con agua en tonos verde esmeralda, limpia y transparente.
Con el paso del tiempo también lo ves con otros ojos. En este último viaje lo noté más masificado en algunas zonas y tuvimos la mala suerte de encontrar sargazo en varias playas, algo que resta bastante a la experiencia. Aun así, sigue teniendo paisajes muy potentes, con puntos como el Cabo de San Vicente donde el día se apaga frente al Atlántico con unos atardeceres de cine.
También hay mucho más que playas, con ciudades que tuvieron un papel importante en la historia de Portugal y una gastronomía que nunca falla, basada en pescado fresco, bacalao preparado de muchas formas o una buena cataplana de marisco. Y lo mejor de este viaje ha sido hacerlo a nuestro aire en coche, lo que nos ha permitido descubrir rincones menos conocidos y explorar a fondo esta zona.
Y aunque viajábamos con Bagán, incluso fuera de temporada alta, entre finales de septiembre y principios de octubre, hay playas donde todavía hay restricciones para perros. Nosotros fuimos adaptando el plan, buscando calas más tranquilas o yendo muy temprano o a última hora, cuando apenas hay gente y es más fácil disfrutar sin problema.
Sigue leyendo para conocer cada uno de los lugares imprescindibles que ver en el Algarve y organizar tu ruta por esta parte del sur de Portugal. ¡Vamos a ello!
Ruta de los Siete Valles Suspendidos – TOP 1 que ver en el Algarve
Si me tuviera que quedar con una única zona del Algarve, sin duda, me decantaría por hacer la Ruta de los Siete Valles Suspendidos y englobar en una sola jornada una gran cantidad de lugares imprescindibles que ver en el Algarve.
Se trata de una caminata sobre los acantilados con vistas a algunos de los paisajes más brutales del Algarve. Recorres unos 11.5 km entre Praia do Vale de Centeanes y Praia da Marinha (ida y vuelta), avanzando por lo alto de los acantilados con el Atlántico siempre de fondo, enlazando miradores, pequeñas calas y formaciones de roca que van sorpendiéndote.

Es un sendero de dificultad media, con subidas y bajadas constantes, pero muy llevadero si evitas horas centrales en verano. Durante el recorrido pasas por puntos muy conocidos como la zona del Algar de Benagil, Praia do Carvalho o los arcos de Marinha, y acabas entendiendo por qué está considerada una de las rutas más bonitas de toda Europa.

Ponta da Piedade
En Ponta da Piedade te plantas frente a uno de los paisajes más impactantes del Algarve, con acantilados dorados, arcos naturales y pequeñas calas que cambian según la luz del día. Para nosotros fue uno de los rincones más fotogénicos y que más nos sorprendieron de nuestro roadtrip por el Algarve, un sitio de los que no fallan cuando lo visitas.
Puedes recorrerlo fácilmente a pie desde el parking, siguiendo las pasarelas de madera y parando en miradores como el faro o los puntos más abiertos hacia el mar. Si bajas por las escaleras hasta la base, tienes la vista más icónica de este tramo de costa, y entonces entiendes por qué es un imprescindible que ver en el Algarve.

Cueva de Benagil – Lugar TOP que ver en el Algarve
La Cueva de Benagil es uno de esos lugares que has visto mil veces en fotos y aun así te sorprende cuando estás allí. Se trata de una cavidad natural con una pequeña playa dentro y una abertura en el techo por donde entra la luz, creando ese efecto tan reconocible. Desde la Ruta de los Siete Valles Suspendidos puedes asomarte desde arriba a esa “ventana”, una vista curiosa que merece la pena aunque no bajes.

Si quieres vivirla de verdad, lo suyo es entrar desde el mar. Nosotros hicimos un paseo en barco por los acantilados del Algarve y Cueva de Benagil desde Armação de Pêra, pasando por varias cuevas y playas escondidas antes de llegar aquí, y fue de los momentos más completos del viaje. Además, lo hicimos con nuestro perro Bagán, algo que no es tan habitual y que hizo la experiencia aún más especial.

Arco de Albandeira al atardecer
Si te encaja en la ruta, merece la pena acercarte hasta el Arco de Albandeira, a pocos minutos en coche desde Praia da Marinha. Subes al acantilado y tienes una vista bastante abierta del arco y del mar, un sitio perfecto para acabar el día y dejar que la luz en el horizponte vaya cambiando poco a poco.
El sol cayendo frente al océano tiñe el horizonte de tonos naranjas y rojizos, y el arco recortado sobre el agua gana aún más presencia. También puedes verlo desde el mar en alguna excursión, pasando justo por debajo, pero desde arriba al atardecer tiene algo especial.

Cabo de San Vicente al atardecer
Acabar el día en el Cabo de San Vicente fue uno de los momentos que recordamos con más cariño, sentados frente a un paisaje brutal, con acantilados altos, el faro marcando el punto más suroccidental de Europa y el oleaje del Atlántico rugiendo con bravura. Buscamos un sitio junto a los senderos, con el faro de frente y el sol cayendo hacia un lado, y poco a poco el cielo fue cambiando a tonos naranjas y rojizos hasta apagarse del todo. Estar allí con Bagán, con el viento constante y sin más ruido que el mar, fue de lo más especial de todo el viaje y es un imprescindible que ver en el Algarve.

Carvoeiro y Algar Seco
Carvoeiro fue en su día un pueblo de pescadores y, aunque hoy tiene bastante ambiente y restaurantes, todavía mantiene ese aire marinero con las barcas descansando en la arena. Desde aquí puedes empezar un paseo sencillo por pasarelas de madera sobre los acantilados, un recorrido corto pero con mucho encanto, con buenas vistas y varios puntos donde para tomar fotos increíbles.
A pocos minutos tienes Algar Seco, una zona de roca moldeada por el mar con cuevas, túneles y miradores naturales. Aquí destaca la Cueva Boneca, con esas dos ventanas abiertas al Atlántico que se han convertido en una de las imágenes más reconocibles que ver en el Algarve.

Fortaleza de Sagres
La Fortaleza de Sagres se alza sobre un promontorio abierto al Atlántico, con una ubicación que no es casual. Levantada en el siglo XV bajo el impulso del Infante Don Enrique, fue un punto clave para vigilar la costa y organizar las expediciones portuguesas, en una época en la que desde aquí se empezaban a dibujar nuevas rutas en el mapa.
Cuando recorres su interior vas pasando por murallas, cañones y espacios abiertos al viento, hasta llegar a la gran Rosa de los Vientos marcada en el suelo, uno de los detalles más curiosos del lugar. Desde los miradores entiendes bien su importancia, con vistas continuas a los acantilados y al mar golpeando abajo sin descanso. Sin duda, uno de nuestros lugares favoritos y un imprescindible que ver en el Algarve.

Ferragudo
Si buscas un pueblo marinero con rincones fotogénicos, entonces Ferragudo es una parada obligada. Paseas entre calles empedradas y casas blancas con detalles de color, bajas hacia el río Arade y el muelle, y todavía encuentras ese ambiente de barcas y pescadores; con el Castillo de São João do Arade vigilando la costa, es un sitio perfecto para acabar el día.

Parque Natural da Ría Formosa
El Parque Natural da Ría Formosa es una zona totalmente distinta al resto del Algarve, con marismas, lagunas y largas islas de arena que van cambiando con las mareas. Puedes recorrerlo en barco o acercarte a puntos como Faro o Tavira para cruzar a sus playas, y te encuentras un paisaje mucho más tranquilo.
Loulé
Loulé es una parada interesante si te apetece salir un poco de la costa y meterte en un casco antiguo con historia, donde aún se notan las huellas de su pasado entre murallas y calles empedradas. El gran protagonista es su mercado municipal, con esas cúpulas rojas que llaman la atención nada más llegar, y paseando por el centro te vas encontrando varias iglesias, como la Igreja de São Clemente, además de rincones que conservan ese aire más auténtico del Algarve interior.

Olhão
Olhão es uno de esos sitios donde aún notas el Algarve más auténtico, con un ambiente muy ligado al mar y sin grandes artificios. Paseas por su barrio de pescadores entre casas cúbicas, azoteas y calles estrechas, con la ría siempre cerca, y entiendes rápido por qué aquí la vida gira en torno al mar desde hace generaciones.
El mercado municipal es el punto clave, junto al paseo marítimo, donde ves el movimiento diario y el producto fresco. Fue uno de los pueblos que más nos gustó, y después de haberlo visitado en numerosas ocasiones a lo largo de los años, sigue manteniendo ese punto auténtico en las calles del barrio de los pescadores; para nosotros es de los rincones más intactos dentro de un Algarve cada vez más masificado.

Faro – Lugar impresincible que ver en el Algarve
Faro es de esas ciudades a las que siempre vuelves y sigues encontrando algo nuevo. La he visitado muchas veces, sobre todo en la época en la que vivía aquí mi hermano, y le tengo un cariño especial. Además, es un punto muy práctico para hacer base y moverte por todo el Algarve con facilidad.
Cuando paseas por su casco histórico, entre murallas y calles empedradas, te vas topando conc rincones interesantes. No te pierdas la Capilla de los Huesos, bastante curiosa, o la Catedral de Faro y aprovecha para sentarte a comer bien en alguno de sus restaurantes, que aquí hay bastantes opciones que merecen la pena.

Castillo de Silves
El Castillo de Silves se levanta sobre la antigua capital del Algarve, con ese tono rojizo tan característico que delata su origen árabe y su importancia defensiva durante siglos. Fue una plaza clave entre los siglos VIII y XIII.Pero lo que más te llama es la imagen desde lejos, con el castillo a un lado y la iglesia al otro formando una de las estampas más bonitas del Algarve interior.

Secret Beach – Playa secreta que ver en el Algarve
Te cuento un secreto que pocos conocen, la llamada Secret Beach o Praia do Ninho das Andorinhas, una cala pequeña y bastante salvaje, encajada entre acantilados y parcialmente cubierta por una cueva de arenisca con una abertura por donde entra la luz y el mar. Nosotros fuimos temprano y la tuvimos prácticamente para nosotros, incluso con Bagán disfrutando a su aire, algo que no siempre es fácil en el Algarve. Para llegar tienes que caminar desde una urbanización cercana por un sendero con escaleras, un acceso corto pero donde conviene ir con cuidado por posibles desprendimientos. Queda cerca del tramo de costa de Albufeira.

Praia da Falesia
Praia da Falésia se extiende durante casi 8 km entre Olhos de Água y Vilamoura, y es de esas playas que te sorprenden nada más llegar. Lo que más nos llamó la atención fue el acantilado de arenisca, con capas en tonos naranjas, rojizos y claros que van cambiando según la luz, creando una pared continua bastante espectacular.
Abajo tienes una franja amplia de arena dorada y el mar normalmente limpio y transparente, con espacio de sobra incluso en temporada alta. Caminar pegado al acantilado, viendo cómo cambian los colores y las formas, es de lo mejor que puedes hacer aquí.

Lagos
Lagos es una de las zonas más completas que ver en el Algarve, rodeado de imponentes acantilados, calas pequeñas y un casco histórico muy interesante. No era la primera vez que venía, y aun así vuelve a sorprenderme al recorrer lugares como Ponta da Piedade o algunas de sus playas más conocidas como Praia Dona Ana o Praia do Camilo, con estampas salvajes de la costa portuguesa.
El centro de Lagos mantiene ese pasado ligado a los descubrimientos, con murallas, calles blancas y rincones pintorescos, aunque ahora lo notas mucho más enfocado al turismo que hace años. Aun así, sigue mereciendo la pena si eliges bien el momento, porque aúna playas brutales con uno de los cascos antiguos más chulos de toda la región.

Portimao y playas cercanas
Portimão es una base cómoda para moverte por esta zona del Algarve, situada entre el río Arade y el Atlántico. Su centro se ve rápido, con puntos como la Fortaleza de Santa Catarina o la cercana Reserva Natural de Alvor, pero lo mejor es usarla como punto de partida para explorar la costa.
En los alrededores tienes playas muy variadas, desde zonas más accesibles hasta calas más salvajes. Nos gustó especialmente Praia dos Três Irmãos, por sus arcos de roca que te permiten pasar de una cala a otra, y también Praia João de Arens, más tranquila y buena opción si viajas con perro.

Con esto damos por finalizado nuestro artículo sobre que ver en el Algarve, ¿te animas a recorrer esta región tan bonita de Portugal?
¡Nos vemos en el próximo post de Pasaporte a La Tierra!



