Que ver en Suiza- 15 lugares imprescindibles

Suiza llevaba mucho tiempo rondándonos la cabeza. Queríamos conocer sus montañas afiladas, lagos de origen glaciar y pequeños pueblos de casitas de madera que tantas veces habíamos visto en fotografías. El problema era que también queríamos vivir el viaje junto a nuestro perro Bagán, así que decidimos organizarlo todo por carretera.

Alquilamos un coche en Granada y conduje junto a Esther hasta Suiza, cruzando buena parte de Europa con nuestro lobito en la parte trasera. Fueron muchísimos kilómetros, de esos que es mejor no calcular demasiado antes de salir, pero viajar en coche nos permitió llevar todo lo necesario, movernos con libertad y disfrutar de esta aventura los tres juntos.

Después de recorrer diferentes zonas del país, hemos preparado nuestra propia selección con los lugares que más nos sorprendieron durante el viaje. Algunos son muy conocidos y otros quizás no los hayas escuchado hasta ahora. Lo que todos tienen en común es que consiguieron dejarnos con la boca abierta, incluso después de pasar varios días rodeados de algunos de los paisajes más impresionantes de los Alpes suizos. Te dejo mi ranking personal de los 10 mejores lugares que ver en Suiza. ¡Vamos a ello!

Lago Oeschinensee

Seguro de viaje para Suiza

Aunque Suiza está en Europa, no forma parte de la Unión Europea, pero sí acepta la Tarjeta Sanitaria Europea para recibir asistencia médica necesaria durante una estancia temporal. Esto quiere decir que, si viajas desde España, podrás usarla en caso de necesitar atención sanitaria, aunque siempre bajo las condiciones del sistema suizo y con los posibles copagos que correspondan.

Y aquí viene lo importante: la Tarjeta Sanitaria Europea no es un seguro de viaje. No cubre asistencia privada, repatriación, rescates en montaña, pérdida de equipaje, cancelaciones ni otros imprevistos que pueden fastidiarte bastante el viaje. Además, en Suiza todo es caro, y cuando decimos todo, también hablamos de la sanidad. La propia Comisión Europea indica que, por ejemplo, en caso de rescate de emergencia, el sistema sanitario solo cubre una parte del coste, con ciertos límites.

Por eso, aunque lleves la Tarjeta Sanitaria Europea, nosotros siempre recomendamos viajar a Suiza con un buen seguro de viaje. No solo por una urgencia médica, sino también por hospitalizaciones, traslados, repatriación, problemas con el equipaje o cancelaciones. En nuestro caso, como siempre, viajamos con Heymondo, y más en un destino como Suiza, donde cualquier imprevisto puede salir bastante caro. Al final, es de esas cosas que contratas esperando no usar nunca, pero que agradeces muchísimo tener si algo se tuerce.

Conexión a internet en Suiza

Si vas a viajar a Suiza, otro punto importante que conviene tener en cuenta es la conexión a internet. Aunque Suiza esté en Europa, no forma parte de la Unión Europea, por lo que muchas tarifas móviles españolas no incluyen el roaming gratuito en el país. Y créenos, enterarte de esto cuando ya estás usando Google Maps entre montañas no hace demasiada gracia.

Por eso, una opción muy cómoda es llevar contratada una tarjeta eSIM antes del viaje. Nosotros recomendamos Sim Local, ya que te permite tener datos móviles nada más llegar, sin tener que buscar una tienda física ni cambiar tu tarjeta SIM de siempre. La instalas en el móvil, la activas cuando toca y listo, ya puedes usar internet para moverte, consultar rutas, reservar actividades o subir esa foto del Cervino que claramente no podía esperar.

Además, tienes un 5% de descuento en Sim Local usando el código PASAPORTE. Es una forma sencilla de viajar con datos desde el primer momento y evitar sustos en la factura al volver a casa.

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Monte Cervino – Lo más top que ver en Suiza

El Monte Cervino ocupa el primer puesto de nuestra lista. Su característica forma piramidal lo convierte en una de las montañas más reconocibles del mundo y, para nosotros, fue lo más impresionante que ver en Suiza. La mejor base para conocerlo es Zermatt, un precioso pueblo alpino sin coches, desde el que parten numerosas excursiones.

Desde Zermatt hicimos dos rutas diferentes. La primera fue subir en el tren cremallera del Gornergrat Bahn. El trayecto asciende hasta la estación de Gornergrat, situada a más de 3.000 metros, desde donde contemplamos algunas de las mejores vistas del Cervino y del enorme Glaciar Gorner. Después bajamos hasta Rotenboden para caminar junto al Riffelsee y otros pequeños lagos alpinos en los que la montaña aparece reflejada cuando el agua está tranquila.

La segunda excursión fue la Ruta de los Cinco Lagos. Para llegar al inicio tomamos el funicular subterráneo hasta Sunnegga y continuamos en telecabina hasta Blauherd. El recorrido pasa por Stellisee, Grindjisee, Grünsee, Moosjisee y Leisee. Algunos ofrecen reflejos preciosos del Cervino, otros destacan por su color glaciar y en Leisee y Grünsee incluso puedes bañarte durante el verano.

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Monte Cervino en Gornergrat

Lago Oeschinensee

El Lago Oeschinensee se encuentra cerca de Kandersteg y fue uno de los paisajes más espectaculares de nuestro viaje. Desde el pueblo subimos en telecabina y después caminamos unos 25 minutos hasta encontrar el lago rodeado de enormes paredes de roca, cascadas y montañas todavía cubiertas de nieve.

Sus aguas tienen un intenso color turquesa que cambia según la luz. Puedes caminar por los senderos panorámicos, bajar hasta la orilla, alquilar una pequeña barca o utilizar las zonas de barbacoa. También está permitido bañarse, aunque el agua procede del deshielo y es solo para los más valientes.

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Lago Oeschinensee

Saxer Lücke y lago Fälensee

Saxer Lücke se encuentra en la región montañosa de Alpstein, al este del país. Aquí el paisaje está formado por crestas verdes, paredes verticales y enormes agujas de roca. No es un mirador al que llegues directamente en coche, sino que tendrás que realizar un trekking, en el que además podrás visitar el Lago Fälensee, encajado entre dos grandes cadenas montañosas. Es uno de los rincones más salvajes que ver en Suiza, aunque conviene consultar el estado de los senderos porque incluso al comienzo del verano puedes encontrar nieve y algunos tramos resbaladizos.

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Saxer Lücke

Valle de Lauterbrunnen

El Valle de Lauterbrunnen representa esa imagen tradicional que solemos asociar con los Alpes. Casas de madera, pequeñas granjas, praderas llenas de vacas y enormes paredes de roca desde las que caen hasta 72 cascadas.

La más conocida es la Cascada Staubbach, situada junto al pueblo de Lauterbrunnen. Nosotros hicimos la pequeña ruta que asciende hasta una galería excavada en la roca y permite pasar prácticamente por detrás de la cascada. También merece la pena caminar por el fondo del valle entre granjas tradicionales, campos verdes y el sonido constante de los cencerros.

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Valle de Lauterbrunnen

Grindelwald y el Monte First

Grindelwald es uno de los pueblos más bonitos del Oberland Bernés. Desde allí subimos en telecabina hasta Grindelwald First, situado a más de 2.100 metros y rodeado por algunas de las montañas más impresionantes de la región.

Junto a la estación se encuentra el First Cliff Walk, una pasarela metálica construida junto a la pared de roca que termina en un balcón suspendido sobre la montaña. Las vistas son impresionantes, aunque Bagán no terminó de entender por qué lo habíamos metido en una pasarela de rejilla con un buen vacío bajo sus patas.

Desde First también puedes caminar hasta el Lago Bachalpsee. La ruta dura aproximadamente una hora por trayecto y atraviesa praderas de alta montaña. Nosotros encontramos bastante nieve en junio, pero conseguimos llegar hasta el lago y disfrutar de una de las panorámicas más bonitas de Grindelwald.

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Grindelwald First

Cataratas del Rin

Las Cataratas del Rin se encuentran cerca de Schaffhausen y de la frontera con Alemania. Están consideradas las cataratas con mayor caudal de agua de Europa, con una anchura aproximada de 150 metros. No destacan por su altura, sino por la enorme fuerza con la que el río atraviesa las rocas.

Desde el Castillo de Laufen puedes bajar por diferentes pasarelas y miradores situados prácticamente sobre la catarata. También puedes contemplarlas desde Neuhausen y realizar un paseo en barco para acercarte a la zona central, donde el ruido y la fuerza del agua se sienten mucho más.

Aunque el Rin atraviesa varios países europeos, las cataratas están completamente dentro del territorio suizo. Son un paisaje muy diferente a los lagos y montañas alpinas, pero sin duda otro de los grandes imprescindibles que ver en Suiza.

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Cataratas del Rin

Basilea

Basilea fue una de esas ciudades que nos apetecía conocer para cambiar durante unas horas las montañas por un paseo más urbano. Su casco antiguo se recorre muy bien a pie y tiene rincones con bastante encanto, como el Ayuntamiento de Basilea, situado en la Marktplatz, con una fachada roja que resulta imposible pasar por alto. También te recomendamos acercarte a la Catedral de Basilea y cruzar el Mittlere Brücke, uno de los mejores puntos para contemplar el río Rin y las casas de la ciudad junto al agua.

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Basilea

Aareschlucht

El Cañón del Aare o Aareschlucht, situado cerca de Meiringen, es una enorme garganta excavada por el agua entre paredes de roca que alcanzan casi los 200 metros de profundidad. El recorrido tiene unos 1,4 kilómetros y avanza por pasarelas y pequeños túneles construidos junto al río, que aparece bajo tus pies con su característico tono gris azulado.

La ruta es sencilla y se completa en unos 45 minutos. Nosotros pudimos recorrerla con Bagán, que debía ir atado, y fue uno de esos planes que disfrutamos mucho los tres. Si buscas naturaleza sin una caminata demasiado exigente, es una opción muy diferente que incluir entre los lugares que ver en Suiza.

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Aareschlucht

Stein am Rhein

Stein am Rhein es uno de los pueblos medievales más bonitos que conocimos durante el viaje. Su casco antiguo está lleno de edificios históricos, casas de entramado de madera y fachadas cubiertas de pinturas, especialmente alrededor de la Rathausplatz, su plaza principal.

Después de tantos días entre montañas y senderos, nos apetecía visitar un pueblo pintoresco y acercarnos a la orilla del Rin. Es un pueblo pequeño que puedes conocer en unas horas, aunque sus fachadas tienen tantos detalles que acabas deteniéndote delante de cada casa.

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Stein am Rhein

Monte Pilatus

El Monte Pilatus, situado junto a Lucerna, fue otra de las grandes experiencias del viaje. Nosotros subimos desde Alpnachstad en el tren cremallera que ostenta el récord de ser el más empinado del mundo y que alcanza Pilatus Kulm en aproximadamente media hora. El ascenso entre praderas y paredes de roca ya merece la excursión por sí solo.

Lo mejor fue poder vivirlo junto a Bagán, que también subió con nosotros en el tren. Una vez arriba recorrimos los senderos cercanos a la estación y disfrutamos de las vistas sobre los Alpes y los lagos que rodean Lucerna. Para nosotros, es uno de los grandes imprescindibles que ver en Suiza, especialmente si te gustan los trenes panorámicos y la alta montaña. Los perros están permitidos, aunque necesitan su propio billete.

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Monte Pilatus

Iseltwald

Iseltwald es uno de esos pueblos de Suiza que parecen irreales. Se encuentra a orillas del Lago de Brienz, rodeado de montañas y bañado por un agua de color turquesa imposible. Lo que más llama la atención es su pequeño muelle de madera, las casitas tradicionales junto al lago y la forma en la que el pueblo se adentra en el agua como una pequeña península. Es un lugar sencillo, pero precioso, perfecto para pasear junto a la orilla y disfrutar de una de las estampas más bonitas que ver en Suiza.

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Iseltwald

Lucerna

Lucerna fue una de las ciudades que más nos gustó durante el viaje. Su rincón más conocido es el Kapellbrücke, el famoso puente de madera cubierto que cruza el río Reuss junto a la Torre del Agua. En su interior todavía conserva varias pinturas antiguas, así que no es solo bonito por fuera.

También merece la pena acercarse al Spreuerbrücke, conocido como el Puente de la Danza de la Muerte por las escenas macabras pintadas bajo su tejado. Tiene bastante menos fama que el anterior, pero nos pareció uno de los rincones más curiosos de Lucerna. Después puedes recorrer el casco antiguo y terminar junto al Lago de los Cuatro Cantones, con las montañas apareciendo al fondo.

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Lucerna

Valle de Rosenlaui

El Valle de Rosenlaui, en el Oberland Bernés, fue uno de los rincones más tranquilos y fotogénicos que descubrimos durante el viaje. Nosotros no visitamos la garganta, sino la zona del valle, atravesada por un río de aguas glaciares y rodeada de praderas, bosques y enormes montañas.

Aquí encontramos esa conocida estampa que seguramente has visto alguna vez en Instagram, con el río en primer plano y los Alpes suizos elevándose al fondo. Pasear por esta zona junto a Esther y Bagán, prácticamente en silencio y sin las aglomeraciones de otros lugares, fue una de esas pequeñas experiencias que también merece aparecer entre lo mejor que ver en Suiza.

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Valle de Rosenlaui

Berna

Berna fue una de las ciudades que más nos sorprendió durante el viaje. Su casco antiguo está rodeado por el río Aar y conserva calles porticadas, fuentes históricas y edificios de piedra que hacen que pasear por el centro sea una auténtica maravilla. Uno de sus grandes símbolos es el Zytglogge, la famosa torre del reloj medieval.

También merece la pena recorrer Kramgasse, acercarte hasta la Catedral de Berna y conocer el Palacio Federal, sede del Gobierno suizo. Nosotros terminamos en el Rosengarten, uno de los mejores miradores de la ciudad, desde donde puedes contemplar los tejados del casco antiguo y la curva del Aar rodeando Berna.

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Berna

Gruyeres

Gruyères fue uno de los pueblos con más encanto que encontramos durante el viaje. Su pequeña calle principal, las casas de piedra y las montañas que rodean la localidad hacen que parezca sacado de otra época, sobre todo cuando aparece al fondo el imponente Castillo de Gruyères.

El casco histórico es peatonal y se recorre fácilmente, aunque merece la pena detenerse en sus tiendas, probar el famoso queso Gruyère y subir hasta el castillo para disfrutar de las vistas. Es un pueblo pequeño, pero muy pintoresco, encajado en un valle de verdes pastos, con vacas por todas partes. Es el punto perfecto para empaparte de tradición suiza.

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Gruyeres
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