Pueblos más bonitos de Suiza 🏡🏔️ Mi TOP 12 imprescindibles

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Durante 18 días recorriendo Suiza en coche junto a Esther y Bagán, tuvimos la oportunidad de descubrir algunos de sus pueblos más bonitos de Suiza y también pequeñas joyas que nos sorprendieron muchísimo.

Entre montañas, lagos turquesas, chalets de madera, castillos y calles medievales, fuimos creando nuestra propia selección de los pueblos que más nos gustaron, basada completamente en nuestra experiencia durante el viaje.

Este es nuestro TOP 12 de pueblos imprescindibles de Suiza, lugares que por su entorno, arquitectura o simplemente por las sensaciones que nos dejaron creemos que merece la pena incluir en cualquier ruta por el país. ¡Vamos a ello!

Lauterbrunnen – El pueblo más bonito de Suiza

Encajado en un espectacular valle alpino y rodeado por enormes paredes verticales, Lauterbrunnen es una auténtica postal de Suiza. El valle presume de nada menos que 72 cascadas, que se precipitan entre verdes praderas donde pastan las vacas, tradicionales chalets de madera y montañas enormes. Su pequeña iglesia completa una de esas estampas que cuesta dejar de fotografiar.

La gran protagonista es la cascada Staubbach, visible prácticamente desde cualquier punto del pueblo. Nosotros subimos por el sendero que conduce hasta ella y pudimos contemplar cómo el agua caía ante nosotros, llegando incluso a situarnos casi detrás de la cascada. Después continuamos recorriendo el valle entre pastos, casas alpinas y saltos de agua. Sin duda, Lauterbrunnen tenía que estar entre nuestros pueblos más bonitos de Suiza.

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Lauterbrunnen

Brienz – Pueblo TOP que ver en Suiza

A orillas de uno de los lagos más espectaculares del país aparece Brienz, rodeado de montañas y con sus tradicionales chalets de madera reflejándose sobre las aguas turquesas del lago de Brienz. Su rincón más famoso es Brunngasse, una preciosa calle de casas de madera decoradas con flores y detalles tallados que conserva todo el encanto de la arquitectura alpina.

Nosotros disfrutamos especialmente paseando junto al lago, con Bagán acompañándonos y aquellas montañas cerrando el horizonte. Brienz es pequeño y se recorre fácilmente, pero su paseo junto al agua, sus casas tradicionales y ese color casi irreal del lago hacen que tenga personalidad de sobra para estar entre los pueblos más bonitos de Suiza.

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Brienz

Iseltwald – Pueblo bonito de Suiza junto a Brienzsee

Pequeño, tranquilo y completamente abrazado por las aguas turquesas del lago de Brienz, Iseltwald fue uno de esos lugares que nos conquistaron nada más llegar. Sus chalets tradicionales, las montañas reflejándose sobre el agua, el elegante castillo de Seeburg y su famoso embarcadero forman una estampa que parece sacada de una película.

Nosotros lo recorrimos prácticamente a solas, disfrutando especialmente del ambiente junto al lago y de sus pequeñas calles. Incluso encontrarás una pequeña zona de playa donde en verano la gente se anima a bañarse. Es un pueblo diminuto, pero precisamente ahí está parte de su encanto. En muy poco espacio concentra algunas de las imágenes más bonitas que nos llevamos de nuestro viaje por Suiza.

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Iseltwald

Stein am Rhein – Colorido pueblo medieval de Suiza

A orillas del río Rin, Stein am Rhein guarda uno de los cascos históricos más fotogénicos que vimos en Suiza. Su corazón es Rathausplatz, rodeada de antiguas casas burguesas cubiertas de frescos, entramados de madera, pequeños miradores y fachadas llenas de color que convierten la plaza en una auténtica postal medieval.

Nosotros disfrutamos muchísimo recorriendo sus calles, pasando junto al Monasterio de San Jorge y acercándonos después hasta la orilla del Rin. Sobre el pueblo se alza además el castillo de Hohenklingen, completando una estampa preciosa. Stein am Rhein tiene muchísimo encanto y, para nosotros, merece claramente estar entre los pueblos más bonitos de Suiza.

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Stein am Rhein

Grimentz – Gema escondida y pueblo bonito de Suiza

Lejos de las miradas de la mayoría de turistas, Grimentz es una de esas pequeñas joyas que todavía conservan intacta la esencia de los Alpes suizos. Situado en el Val d’Anniviers, aparece encajado entre montañas y rodeado de bosques, con un casco tradicional donde predominan los antiguos chalets de madera oscura, balcones repletos de flores y estrechas calles.

Nos encantó especialmente ese ambiente auténtico y tranquilo, con pequeños canales y antiguas norias de agua que todavía recuerdan cómo era la vida en estos pueblos de montaña. Grimentz no es de los lugares más conocidos de Suiza, y precisamente ahí está buena parte de su encanto.

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Grimentz

Grindelwald

Rodeado por algunos de los paisajes de montaña más impresionantes del país, Grindelwald parece vivir permanentemente bajo la mirada del Eiger. Chalets de madera, verdes praderas y enormes paredes alpinas forman un escenario espectacular, aunque lo mejor comienza cuando tomas alguno de sus remontes y ganas altura sobre el valle.

Nosotros subimos hasta Grindelwald First, recorrimos el vertiginoso First Cliff Walk y continuamos caminando hacia Bachalpsee, que todavía encontramos parcialmente cubierto de nieve. Disfrutar de aquellas vistas junto a Bagán fue uno de los grandes momentos del viaje. Puede que Grindelwald sea bastante turístico, pero con semejante entorno es difícil no incluirlo entre los pueblos más bonitos de Suiza.

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Grindelwald

Zermatt – a los pies del mítico Cervino

Pocos pueblos tienen un escenario tan impresionante como Zermatt. Cerrado al tráfico convencional y rodeado de enormes montañas, sus calles están llenas de chalets de madera, pequeños hoteles alpinos y rincones desde los que, de repente, aparece la inconfundible silueta del Cervino dominándolo todo. Ver por primera vez esta montaña elevándose sobre los tejados es una de esas imágenes que cuesta olvidar.

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Zermatt

Nosotros recorrimos el pueblo antes de adentrarnos en sus montañas y subir hacia Gornergrat, desde donde las vistas del Cervino, los glaciares y las cumbres que rodean Zermatt son simplemente espectaculares. También hicimos la Ruta de los 5 Lagos, uno de los senderos más bonitos de la zona, pasando por lagos alpinos en los que el Cervino llega a reflejarse sobre el agua.

Y sí, incluso acabamos dándonos un baño en uno de ellos. El agua estaba helada, de esas que te dejan sin respiración al entrar, pero bañarnos rodeados por aquel paisaje fue uno de esos momentos que terminan quedándose para siempre en el recuerdo. Zermatt es turístico y bastante caro, pero su entorno es tan extraordinario que entendemos perfectamente por qué se ha convertido en uno de los grandes iconos de Suiza.

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Monte Cervino con Bagán

Wengen – un balcón sobre el valle de Lauterbrunnen

Suspendido sobre el espectacular valle de Lauterbrunnen, Wengen es uno de esos pueblos alpinos donde todo parece encajar a la perfección. Chalets de madera, praderas verdes, flores y enormes montañas rodean esta pequeña localidad sin tráfico de coches, a la que se llega en tren desde Lauterbrunnen.

Desde sus calles aparecen continuamente vistas hacia el valle y hacia algunas de las grandes cumbres del Oberland bernés. Además, desde Wengen puedes subir hacia Männlichen o continuar en tren hasta Kleine Scheidegg, a los pies del Eiger, Mönch y Jungfrau.

Werdenberg

A los pies de una verde ladera cubierta de viñedos, Werdenberg reúne en muy poco espacio una estampa preciosa: antiguas casas de madera, callejuelas empedradas, un pequeño lago y el castillo de Werdenberg dominando todo el conjunto desde lo alto. Su casco histórico conserva muchísimo encanto y pasear por él transmite esa sensación de haber viajado varios siglos atrás.

Nosotros lo recorrimos junto a Bagán y nos encantó especialmente el paseo alrededor del lago, donde encontramos patos y cisnes mientras las casas tradicionales se reflejaban sobre el agua. Es un lugar pequeño y tranquilo, pero precisamente esa combinación de castillo, lago, viñedos y arquitectura medieval hace que Werdenberg tenga una de las estampas más bonitas y diferentes de Suiza.

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Werdenberg

Murten

Aunque técnicamente es una pequeña ciudad, Murten tiene todo el encanto de uno de esos pueblos medievales que parecen hechos para recorrerlos caminando. Entrar por la Puerta de Berna da paso a un casco histórico precioso, con calles como Rathausgasse, soportales, arcadas, fachadas antiguas y edificios góticos como Haus zum Rübenloch.

Nosotros subimos también a su muralla de anillo circular, desde donde se obtienen unas vistas preciosas sobre los tejados, y entramos al patio interior del castillo de Murten. Terminamos acercándonos hasta su lago, completando una visita que nos sorprendió muchísimo.

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Murten

Gruyères – Pueblo medieval entre verdes praderas

Rodeado de colinas y paisajes de postal, Gruyères conserva uno de los cascos medievales con más encanto de Suiza. Su calle principal, empedrada y llena de casas tradicionales, pequeñas tiendas y terrazas, conduce directamente hasta el imponente castillo de Gruyères, que domina el pueblo desde lo alto.

Nosotros disfrutamos mucho recorriéndolo con Bagán, entre fachadas antiguas, flores y ese ambiente de cuento que envuelve todo el conjunto. Además, es imposible hablar de Gruyères sin mencionar su famoso queso, uno de los grandes símbolos gastronómicos del país. Es turístico, sí, pero también uno de esos lugares que merece la pena conocer al menos una vez. No olides visitar su museo conocido como La Maison du Gruyère, donde aprenderás más sobre el queso de la región.

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Gruyeres

Appenzell

Appenzell destaca por su arquitectura tradicional, especialmente en Hauptgasse, una calle repleta de casas de madera, fachadas pintadas de vivos colores, balcones decorados y banderas suizas. Además, es una excelente base para recorrer los paisajes del Alpstein y hacer rutas tan espectaculares como Saxer Lücke.

Eso sí, nuestra experiencia con algunos habitantes fue bastante peculiar. Nos encontramos varias veces con un trato muy seco, gruñón y poco amable, llegando en alguna ocasión a rozar la mala educación sin que entendiéramos muy bien el motivo. Después vimos que otros viajeros comentaban experiencias parecidas. Evidentemente, no podemos generalizar, pero fue algo que nos llamó mucho la atención porque no lo vivimos así en ningún otro lugar de Suiza.

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Appenzell

Con esto damos por finalizado nuestro artículo sobre los pueblos más bonitos de Suiza, ¿Cuál te ha llamado más la atención? ¿Cuál añadirías tú? Te leo en comentarios.

¡Nos vemos en el próximo post de Pasaporte a La Tierra!

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